Soy la menor de dos hermanos. Mi familia es pequeñita, siempre lo fue. El ser de tamaño compacto resulta conveniente hasta cierto punto, cuando te das cuenta de que las cosas pequeñas que habías usado para tu familia pequeña ya no resultan tan cómodas cuando de pronto tienes dos miembros nuevos. Mi hermano un día llegó a la casa hace unos años con dos bolas de carne que dormían, comían y hacían popó. Obviamente con algunos años de diferencia. Y de pronto, tu casa bonita, arreglada, limpia y con muebles de moda cambia drásticamente para dar paso a dos tinas permanentemente llenas de agua jabonosa en el baño, juguetes regados por el suelo, rincones de la casa almacenando armatostes que se rompieron luego de un uso o dos (mi mamá es almacenadora empedernida), balones, cereal que nunca dura, y por supuesto, un cambio abismal en la programación televisiva.
Una vez que superé la etapa pokemón de canal 5 y descubrí que había anime a montones en internet, mi interés en la televisión decreció hasta que puede decirse en estos momentos que prácticamente cuando no es el Super Bowl o algún partido de Seahawks o Steelers que quiera ver, la tele es una parte más del mobiliario. En cuanto llegaron los niños había que prender con precaución la tele porque les gusta verla MUY CERCA y MUY FUERTE. De repente el diálogo de Dora la Exploradora te taladra los oídos y despierta a los vecinos de cinco cuadras a la redonda.
Por desgracia, por más que trato de evitar esa clase de programación, la tía May tiene que cuidar a los cachorros por ratitos en los que es imposible doblegarlos a tu voluntad y acabas ofreciéndoles una serie de opciones (que ellos ya te pusieron de antemano) para recuperar un poco la dignidad y auto convencerte de que todavía tienes un poco de control y autoridad. La verdad es que te están viendo la cara de pendejo y tú eres el principal cómplice. Es así como llegué a conocer toda una variedad de programas que, de serles completamente franca, preferiría olvidar. Una simple mañana de tele con los sobrinos fue suficiente para poder armar este top 5 de programas DETESTABLES, que definitivamente, bajo ninguna circunstancia, pienso permitir que mis hijos vean.
1. Dora la exploradora.
Sí, sí es viejo y es cliché, sí, lo odio, no me importa. Hasta los actores latinos de doblaje lo odian. Hasta Dora lo odia, y es un dibujo. Es aburrido, es repetitivo, es simplón, sus sonsonetes están del nabo, ya ni porque es un programa para niños de menos de tres años es defendible, yo jamás insultaría a un menor de 3 años poniéndolo a ver Dora.
Miren sus ojos.
MÍRENLOS.
ESO QUE VEN EN LA OSCURIDAD, ESO, ES ODIO.
Ah… Y además tiene evolución:
UGH,
2. Paw Patrol
Imagino que muchos de ustedes no están familiarizados con el lenguaje de la programación infantil de la tele, así que déjenme les explico esta delicia de programa.
De hecho es sorprendente en mí ya que soy toda una weirdo de los perros pero esto se sintió insultante.
Se trata de un niño que tiene una pandilla de cachorros de distintas razas al cual siempre que hay problemas en la ciudad, la gente le llama, porque sus cachorros tienen muchas habilidades y cada uno trae una onda así tipo bombero, policía, constructor, piloto, y esas mamadas. Básicamente todos viven en la misma casa y cuando se equipan con su cochecito (PORQUE CADA UNO TIENE UN COCHECITO, OBVIAMENTE) lo cual pasa básicamente en todos los episodios, ponen una canción bien pero BIEN CASTROSA. Es repetitiva, escandalosa, y cada que la oigo quiero agarrarle el cogote a alguien y azotarlo contra el suelo. Me triggerea muy denso.
No creo necesitar una razón para que entiendan por qué está en esta lista.
3. Bubble Guppies
Éstos según cantan “rock”. Las traducciones están del nabo, la animación está súper culera (no demerito el trabajo de los animadores porque es una joda, pero pues está honestamente muy feo), y la música es insufrible. La trama es en sí bastante inocua, pretende “enseñar” mediante juegos y canciones de seis sirenitos (NO ES MAME) y un perro-pez que viven en el mar y tienen aventuras pero también van a la escuela pero también cantan. Ugh. Nunca he entendido la tele educativa, si quisiera que el niño aprendiera, lo pondría a ver un documental, es mucho más constructivo que ver a seis niños-pez bailando y cantando una serie numérica. Es... solo… vean.
Éstos según cantan “rock”. Las traducciones están del nabo, la animación está súper culera (no demerito el trabajo de los animadores porque es una joda, pero pues está honestamente muy feo), y la música es insufrible. La trama es en sí bastante inocua, pretende “enseñar” mediante juegos y canciones de seis sirenitos (NO ES MAME) y un perro-pez que viven en el mar y tienen aventuras pero también van a la escuela pero también cantan. Ugh. Nunca he entendido la tele educativa, si quisiera que el niño aprendiera, lo pondría a ver un documental, es mucho más constructivo que ver a seis niños-pez bailando y cantando una serie numérica. Es... solo… vean.
Right?
4. Blaze and the Monster Machines.
Tenemos un camión de carreras que no nada más habla, PIENSA y es súper inteligente. Tanto, que deja pendejo a su conductor la mayor parte de las veces, un niño DE 8 AÑOS. Fuera de broma, el coche tiene conocimientos de mecánica, matemáticas, física, está muy denso. Yo no sé por qué el wey está corriendo carreras en lugar de estar estudiando en el MIT.
No tengo nada en contra de manejar, los robots o los monster trucks, me gustan, pero yo tengo 28 años y tanto cigarro ya me dejó idiota. El hecho de verlo en un programa para niños… bueno, tengo mis reservas.
Tenemos un camión de carreras que no nada más habla, PIENSA y es súper inteligente. Tanto, que deja pendejo a su conductor la mayor parte de las veces, un niño DE 8 AÑOS. Fuera de broma, el coche tiene conocimientos de mecánica, matemáticas, física, está muy denso. Yo no sé por qué el wey está corriendo carreras en lugar de estar estudiando en el MIT.
No tengo nada en contra de manejar, los robots o los monster trucks, me gustan, pero yo tengo 28 años y tanto cigarro ya me dejó idiota. El hecho de verlo en un programa para niños… bueno, tengo mis reservas.
5. Backyardigans.
Finalmente llegamos a lo peor.
Finalmente llegamos a lo peor.
No me pregunten de qué se trata esta madre, no tengo idea.
No me pregunten qué chingados son ésas cosas, no tengo idea.
Lo único que sé es que cada episodio es como una aventura-cuento-musical. Ya podrán suponer que como la mayoría, el programa tiene un concepto bastante noble pero está tan mal logrado que resulta vomitivo. En cada episodio exploran un tema y quieren tratar de hacer música con ése estilo, pero fallan estrepitosamente. TODOS CANTAN. El doblaje es horrible. Los monos están espantosos. Los temas están lo que sigue de idiotas.
Es la personificación de todas mis pesadillas. Sin exagerar. En cuanto éste programa sale en la tele, tía May se regresa a encerrar a su cueva o sale corriendo de la casa.
Sé que muchos estamos más cerca de tener hijos que de, por ejemplo, sacarnos la lotería. Hago este post como una reflexión, por favor siéntense a ver la tele con ellos y analicen lo que están ofreciéndoles, ¿neta les late? ¿es constructivo? ¿tiene calidad?, si no obedece cualquiera de las anteriores, ahórrense ustedes la molestia y ahórrensela a sus hijos. Mejor léanles un cuento, neta se los van a agradecer de grandes. Yo por ejemplo evité Barney, Chabelo y el Chavo del Ocho desde que supe que existían, y tenía como 6 años. Puede sonar mamón, pero la verdad es que sí, desde entonces era super mamona.
¿Me faltó algún programa insufrible de la tele? ¿Qué les desquicia de los programas que ven sus niños? Déjenmelo en los comentarios, y si tengo suficiente valor, los veré. Todo en nombre de la ciencia.













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