Cuando era niña me hipnotizaban las pistas de Hot Wheels, y año tras año en mis cartas a los Reyes Magos estaba enlistado el modelo más reciente que yo hubiese visto en la tele.
Nunca me la trajeron.
Mi mamá siempre justificaba a los Reyes Magos (A CALLAR, SON LOS REYES MAGOS ¿OK?) con la pobre excusa de que no me traían eso porque mis primos ya tenían muchas. Yo pensaba (evidentemente no con las mismas palabras) "¿y a mí qué chingados me importa que mis primos tengan a Optimus Pinches Prime, si yo no vivo en su casa?". Amigos lectores, los niños saben muy bien qué pedo, no les salgan con esas mamadas, por favor. Pero regresemos al tema.
En ese entonces yo estaba convencida de que los Reyes Magos no me traían la pista de Hot Wheels porque yo era niña. Y sigo convencida de ello.
Nunca fui capaz de entender por qué los niños no podían usar vestido, las niñas no podían tener cabello corto y los papás tenían que irse a trabajar.
Así los primeros años de mi vida. Y luego, en algún punto, descubrí la palabra "feminismo". A decir verdad, no recuerdo el momento exacto en el que lo investigué, y tampoco recuerdo que el término haya sido utilizado en mi casa antes de eso, ni de buena manera ni de mala manera. Sin embargo mi madre sí había hablado conmigo acerca de conceptos como el aborto, los anticonceptivos y cosas de las que un adolescente debe saber. Afortunadamente, a pesar de ciertos sesgos culturales, mi madre es medianamente letrada y entiende el concepto un poco más moderno de el llamado "pro choice" y del valor de tu integridad. En tanto a la información proporcionada, puedo decir que si bien ella en sí no es "feminista" como tal, sembró la semilla para que se formase una.
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| Pinches Reyes Magos ojetes :'( |
Tuve mucha suerte; la primera aproximación que tienen muchos al movimiento feminista es absolutamente negativo y por lo tanto resulta mucho más difícil reeducarlos al concepto real. Si tú eres una de ésas personas y estás leyendo esto, permíteme felicitarte. Tuviste el convencimiento necesario para leer hasta este punto, buscando una respuesta. Ésa es la base de la sabiduría. Pero continúo.
Gracias a mi postura ignorante y sin sesgos pude encontrar varias caras de un dado, ya que este asunto del feminismo no es bidimensional. Así, me topé con los que piensan que es un insulto. Los que piensan que es un movimiento de lesbianas categóricamente. Los que piensan que es el equivalente al machismo. Los que piensan que si eres feminista no puedes querer ser madre, ama de casa, novia, querer casarte, etc. Y finalmente, oculta tras muchísimas y muchísimas capas de basura, está la información pura; la gente a la que le preocupa de hecho llevar los hechos a la gente que lo necesita en lugar de sucumbir ante una visión costumbrista a la que por desgracia estamos sometidos desde el momento en el que te paren en México.
Y así descubrí la historia y la teoría, el estado actual del movimiento, las cosas que van surgiendo a nivel mundial, y muchos otros pequeños y jugosos detalles que vuelven al feminismo un campo enorme bajo el cual se puede uno desenvolver a sus anchas.
Llegando a mi punto, he de decirles algo: precisamente por las razones que ya enuncié antes, estadísticamente, muchos de ustedes no entienden lo que en verdad es el feminismo. Y en lugar de pasar por todos los puntos que seguramente no van a leer (NO SE QUEJEN, QUE YO LOS CONOZCO) les voy a resumir uno de los conceptos, que son muchos, más generales en una frase muy muy sencilla.
El feminismo se trata de que absolutamente nadie te pueda decir “tú no puedes hacer esto por tener el sexo que tienes”.
Ahí está; así de sencillo es. Ahora vienen a decirme “es que eso quedó en el pasado”, “es que su lucha se terminó hace muchos años”, “es que odias a los hombres y estás resentida y quieres tener pene”. Bueno, no se quedó en el pasado; actualmente -y es muy común que suceda esto -es más probable que una mujer obtenga la custodia de los niños por el hecho de ser su madre, por encima incluso del hecho de que tal vez el padre sea el mejor postor para mantenerlos y otorgarles un hogar seguro y cariñoso. No se terminó nuestra lucha hace muchos años; al contrario, sigue completamente vigente ahora que por ejemplo en Querétaro muchas víctimas de desapariciones y violaciones son culpadas por un crimen COMETIDO EN SU CONTRA (loco, ¿no?). Tampoco estamos resentidas con los hombres, todo lo contrario: les aseguro que ustedes también están oprimidos de cierto modo por el sistema patriarcal. Observa al camarada que decidió estudiar ballet y quiero que me digas cuánta gente ya lo categorizó (lo denostó) como homosexual. Observa al joven que sí es homosexual siendo acosado (¡por hombres y mujeres!) por el hecho de amar a quien ama. Observa al compañero trans, platica un rato con él, que te cuente un poco de lo que ha tenido que pasar para finalmente sentirse cómodo en su propia piel. Hay tantos y tantos ejemplos por los cuales el feminismo es válido y perfectamente vigente.
NO es guerra de sexos, es sana convivencia de seres HUMANOS.
NO se trata de suprimir al sexo masculino, se trata de la validación de todos los aspectos en los que una sociedad patriarcal te ha oprimido sin importar si eres hombre cis, mujer trans, asexual, agénero o cualquiera que sea tu identidad y orientación sexual.
NO se trata de si somos lesbianas o resentidas criticando a los demás por la calidad de vida a la que aspiran, se trata de seres humanos defendiendo los derechos reproductivos y sobre su agencia de una niña en la sierra queretana a la que se le está negando el derecho a abortar el producto de una violación perpetrada por su primo, se trata de seres humanos brindando trabajo y refugio a mujeres desfiguradas por ataques de ácido en la india y ayudándolas a alejarse de la familia del esposo quienes fueron los agresores, se trata de seres humanos comprendiendo los problemas que trae la sexualización de menores de edad imponiendo un código de vestimenta en escuelas norteamericanas a las niñas, diciéndoles que si usan yoga pants o camisetas de tirantes, su cuerpo es un elemento distractor para los niños que no pueden obtener una educación de calidad por su elección de ropa. Todos los anteriores son problemas reales, los invito a investigar, a sacudirse los prejuicios y a quitar las telarañas de su mente. No se trata de cambiarle el nombre al feminismo para ponerle “humanismo” o alguna de esas tonterías que alegan regularmente en redes sociales; ese no es el problema. El problema real es que la palabra “feminista” asusta, ofende e incomoda, justamente la reacción que la verdad pura y dura provoca en la gente susceptible.
Mujer, hermana, cis, trans, hetero, lesbiana, bi, pan, queer, lee con atención: si todavía no te consideras a ti misma feminista y si aún crees que es algo que por algún motivo no debería existir, te invito a que reflexiones en qué lugar te encontrarías situada justo ahora en un mundo en el que el feminismo no hubiese existido nunca; un mundo en el que la edad consensual no importe, en el que te pudieren casar por conveniencia pasando por encima de tu agencia, un mundo en el que a los 21 años seguramente tendrías al menos 6 hijos porque no tendrías acceso a los anticonceptivos, donde tuvieras que depender enteramente de lo que tu esposo (que bien podría ser el sujeto que te violó) te pueda dar, un mundo en el que no tuvieras acceso a una guardería para irte a trabajar porque para empezar ni siquiera tendrías derecho a trabajar, un mundo en el que tu virginidad fuese tu única virtud, y en el que si enviudas o eres infértil de repente eres inútil, indeseable, defectuosa. Un mundo en el que encima de todo lo anterior, se espere que estés bella, fresca, sensual y lozana 24/7, con una sonrisa en el rostro y los labios pintados. Estoy casi completamente segura de que quien sea que esté leyendo esto, no podrá pensar en que ese es el mundo que quiere para sus hijas. Estoy completamente segura de que si viviésemos en ese mundo, alguna de nosotras diría “BASTA” y comenzaría la chispa del feminismo que, tarde o temprano, tendría que darse.
Y así descubrí la historia y la teoría, el estado actual del movimiento, las cosas que van surgiendo a nivel mundial, y muchos otros pequeños y jugosos detalles que vuelven al feminismo un campo enorme bajo el cual se puede uno desenvolver a sus anchas.
Llegando a mi punto, he de decirles algo: precisamente por las razones que ya enuncié antes, estadísticamente, muchos de ustedes no entienden lo que en verdad es el feminismo. Y en lugar de pasar por todos los puntos que seguramente no van a leer (NO SE QUEJEN, QUE YO LOS CONOZCO) les voy a resumir uno de los conceptos, que son muchos, más generales en una frase muy muy sencilla.
El feminismo se trata de que absolutamente nadie te pueda decir “tú no puedes hacer esto por tener el sexo que tienes”.
Ahí está; así de sencillo es. Ahora vienen a decirme “es que eso quedó en el pasado”, “es que su lucha se terminó hace muchos años”, “es que odias a los hombres y estás resentida y quieres tener pene”. Bueno, no se quedó en el pasado; actualmente -y es muy común que suceda esto -es más probable que una mujer obtenga la custodia de los niños por el hecho de ser su madre, por encima incluso del hecho de que tal vez el padre sea el mejor postor para mantenerlos y otorgarles un hogar seguro y cariñoso. No se terminó nuestra lucha hace muchos años; al contrario, sigue completamente vigente ahora que por ejemplo en Querétaro muchas víctimas de desapariciones y violaciones son culpadas por un crimen COMETIDO EN SU CONTRA (loco, ¿no?). Tampoco estamos resentidas con los hombres, todo lo contrario: les aseguro que ustedes también están oprimidos de cierto modo por el sistema patriarcal. Observa al camarada que decidió estudiar ballet y quiero que me digas cuánta gente ya lo categorizó (lo denostó) como homosexual. Observa al joven que sí es homosexual siendo acosado (¡por hombres y mujeres!) por el hecho de amar a quien ama. Observa al compañero trans, platica un rato con él, que te cuente un poco de lo que ha tenido que pasar para finalmente sentirse cómodo en su propia piel. Hay tantos y tantos ejemplos por los cuales el feminismo es válido y perfectamente vigente.
NO es guerra de sexos, es sana convivencia de seres HUMANOS.
NO se trata de suprimir al sexo masculino, se trata de la validación de todos los aspectos en los que una sociedad patriarcal te ha oprimido sin importar si eres hombre cis, mujer trans, asexual, agénero o cualquiera que sea tu identidad y orientación sexual.
NO se trata de si somos lesbianas o resentidas criticando a los demás por la calidad de vida a la que aspiran, se trata de seres humanos defendiendo los derechos reproductivos y sobre su agencia de una niña en la sierra queretana a la que se le está negando el derecho a abortar el producto de una violación perpetrada por su primo, se trata de seres humanos brindando trabajo y refugio a mujeres desfiguradas por ataques de ácido en la india y ayudándolas a alejarse de la familia del esposo quienes fueron los agresores, se trata de seres humanos comprendiendo los problemas que trae la sexualización de menores de edad imponiendo un código de vestimenta en escuelas norteamericanas a las niñas, diciéndoles que si usan yoga pants o camisetas de tirantes, su cuerpo es un elemento distractor para los niños que no pueden obtener una educación de calidad por su elección de ropa. Todos los anteriores son problemas reales, los invito a investigar, a sacudirse los prejuicios y a quitar las telarañas de su mente. No se trata de cambiarle el nombre al feminismo para ponerle “humanismo” o alguna de esas tonterías que alegan regularmente en redes sociales; ese no es el problema. El problema real es que la palabra “feminista” asusta, ofende e incomoda, justamente la reacción que la verdad pura y dura provoca en la gente susceptible.
Mujer, hermana, cis, trans, hetero, lesbiana, bi, pan, queer, lee con atención: si todavía no te consideras a ti misma feminista y si aún crees que es algo que por algún motivo no debería existir, te invito a que reflexiones en qué lugar te encontrarías situada justo ahora en un mundo en el que el feminismo no hubiese existido nunca; un mundo en el que la edad consensual no importe, en el que te pudieren casar por conveniencia pasando por encima de tu agencia, un mundo en el que a los 21 años seguramente tendrías al menos 6 hijos porque no tendrías acceso a los anticonceptivos, donde tuvieras que depender enteramente de lo que tu esposo (que bien podría ser el sujeto que te violó) te pueda dar, un mundo en el que no tuvieras acceso a una guardería para irte a trabajar porque para empezar ni siquiera tendrías derecho a trabajar, un mundo en el que tu virginidad fuese tu única virtud, y en el que si enviudas o eres infértil de repente eres inútil, indeseable, defectuosa. Un mundo en el que encima de todo lo anterior, se espere que estés bella, fresca, sensual y lozana 24/7, con una sonrisa en el rostro y los labios pintados. Estoy casi completamente segura de que quien sea que esté leyendo esto, no podrá pensar en que ese es el mundo que quiere para sus hijas. Estoy completamente segura de que si viviésemos en ese mundo, alguna de nosotras diría “BASTA” y comenzaría la chispa del feminismo que, tarde o temprano, tendría que darse.


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